liberar tortugas

Ayuda a liberar tortugas marinas. Descubre todos sus secretos.

México es un país único por muchos aspectos. Su gente amable, su gastronomía y la música a todas horas, lo convierte en un destino muy interesante. Pero si tiene algo que lo caracteriza, es su naturaleza. Su vida animal y vegetal es admirable en cualquier zona que te encuentres. En este país puedes conocer volcanes, pasear por la selva, nadar en mares transparentes, bucear entre coral, y sentir la sequedad de un desierto. Recorrer México es admirar una naturaleza constante y cambiante. Pero, por desgracia, los seres humanos no siempre comprendemos todo lo que este mundo nos regala. Nos vemos en la obligación de tomar ciertas medidas para poder asegurarnos que este planeta siga evolucionando, nos siga amamantando para poder disfrutar de él y con él. Una de las situaciones a las que nos referimos es la alarmante realidad que viven las tortugas marinas en las costas mexicanas. Motivo que queremos dar a conocer a través de este post. Pero antes, déjanos contarte un poco sobre el mundo de las tortugas.

Tipos de tortugas

Existen siete especies de tortugas marinas identificadas, en todo el mundo.

  • Laúd, es la tortuga marina de mayor tamaño, con un peso entre 300 y 600 kilos.
  • Carey, con unos 80 kilos.
  • Olivácea, una de las más pequeñas, 50 kilos. Hasta ahora la más abundante en su población.
  • Lora, o bastarda. Es la especie de tortuga marina más amenazada.
  • Plana, endémica de Australia y Papúa Nueva Guinea.
  • Verde, habita aguas tropicales y subtropicales de todo el mundo.
  • Boba, puede alcanzar los 130 kilos.

En peligro de extinción nos encontramos con la tortuga Carey, tortuga Lora y Tortuga Verde. Las dos primeras se encuentran en peligro crítico de extinción.

Como animal amenazado están la tortuga Boba, tortuga Laúd, tortuga Olivácea y la tortuga Plana.

¿Qué diferencia hay entre animal amenazado y en peligro de extinción?

Cuando hablamos de un animal amenazado nos referimos a que está bajo la posibilidad de desaparecer por un periodo breve de tiempo. Pero un animal en peligro de extinción está en un serio riesgo de desaparecer completamente de nuestro planeta si no se toman las medidas necesarias. Si la especie en cuestión no ha sido detectada en un periodo de tiempo de 50 años, se considera como extinta. Las principales causas a llevar a un animal a ser extinto o amenazado se encuentran en la falta de planificación a largo plazo del ser humano al intervenir sobre la naturaleza para crear autopistas, ciudades, etc. También podemos hablar de la caza y la pesca sin respeto, y la introducción de especies que no pertenecen al hábitat. Además de los cambios climáticos, la deforestación, incendios, contaminación.

¿Por qué las tortugas están en esta situación?

Las tortugas marinas son uno de los seres vivos más antiguos de nuestro planeta. Existen pruebas de que las primeras tortugas marinas comían carne y vivían de presas terrestres, pero que en su evolución se adentraron en el mar, para vivir completamente en él. Salvo por el hecho de depositar los huevos en la tierra.

Hoy en día, saber el número real de tortugas en nuestro planeta es algo difícil de calcular, ya que los machos y los jóvenes permanecen casi todo el tiempo en el agua. Lo que sí se puede asegurar es que el principal factor del peligro de su desaparición son las acciones que los seres humanos llevamos a cabo sobre su hábitat y ellas mismas.

Nosotros somos su peor enemigo.

Entre estas acciones nos encontramos con la pesca. Si no es por conseguir su carne o aceites, es porque se quedan atrapadas en las redes. El caparazón ha sido un material muy apreciado en mercados de lujo y artesanías alrededor del mundo, hasta que las primeras alarmas saltaron a principios del s.XX. Otra de las amenazas son los desastres naturales, como los huracanes. Pero en este post, concretamente, nos preocupamos por la caza furtiva de los huevos de tortuga para el consumo humano.

Ciclo de vida de las tortugas marinas

Nacimiento

Todo comienza cuando la tortuga hembra escaba un nido en la playa, para poder depositar allí sus huevos, los tapa con arena y confía en que la sabia naturaleza, con el calor del sol y el refugio que esta arena proporciona, los ayude a crecer hasta el día en que la pequeña tortuga rompa el cascarón. Cada nido puede albergar cerca de 100 huevos, que tardan unas seis u ocho semanas en hacer eclosión.

La puesta de huevos se suele realizar por la noche, al igual que la eclosión de estos, para evitar la exposición a depredadores. Las tortugas han de recorrer grandes distancias para encontrar el mejor lugar, un sitio alejado de las olas y los cambios en la marea. Es la temperatura de la arena la que determina el sexo del animal. La profundidad del nido, características de la arena y el clima del lugar influyen en esta temperatura. A más grados está el nido, mayor número de hembras nacerán.

Al romper la primera tortuga el cascaron, con sus movimientos, estimula a las demás a hacer lo mismo, de tal forma que suelen nacer en grupo. El trabajo en equipo facilita la excavación para salir del hoyo y las defensas ante los peligros a los que se enfrentarán fuera de él. Una vez en la playa, por el sonido del mar, estas se orientan hacia el agua.

tortuga nacer

Ahora imaginad, tenéis unas horas de vida, que acabáis de pasar rompiendo un cascarón y saliendo de un gran agujero en arena caliente, junto con otras decenas de tortugas. Suena agotador ¿verdad?

Pues la aventura no ha terminado.

Ahora, puesto que vuestra madre tuvo que buscar un lugar apartado para que pudieras nacer, estas un poco lejos del agua, y eres minúsculo, las pequeñas irregularidades de la arena, parecen dunas del desierto ante tus ojos y tus pequeñas aletas. Oyes gaviotas a lo lejos y sientes pisadas de pequeños zorros entre la maleza.

Pero lo peor, y para lo que tu naturaleza no está preparada, son los seres humanos que vienen a por ti. Has de darte prisa, agudiza tu ingenio, busca el sonido del mar, y corre (o aletea) hacía él, pues este es tu salvación. Allí serás mucho más rápido, tus ojos se limpiaran de la arena restante y además, podrás buscar alimento. Esta es una gran prueba que desgraciadamente no muchas logran superar.

Volver a anidar

Una vez en el mar, las tortugas pueden pasar hasta diez años sin salir de él. Dependiendo la especie, la madurez sexual se alcanza entre los diez y cincuenta años. La mayoría de las tortugas vuelven a la playa donde nacieron, para aparearse y volver a anidar. La etapa de reproducción ocurre cada dos, tres o cuatro años. Y en cada periodo pueden poner de uno a ocho nidos, cada una. Y como ya hemos dicho, hasta 100 huevos en cada nido.

A pesar del gran número de huevos se estima que solo una de cada mil tortugas llega a una edad avanzada.

Todo este ciclo posee variaciones dependiendo de la especie de tortuga.

Con un par de huevos

Es ese momento, en el que la madre deposita los huevos en la arena, cuando los cazadores están más al acecho. Es en ese momento en el que las organizaciones de conservación de tortugas marinas están más en alerta. Los huevos de tortuga han sido considerados un manjar durante mucho tiempo, con la base económica que esto genera. Otra excusa para la caza de los huevos de tortuga, es la idea, errónea, de que estos son afrodisiacos. Cuando las tortugas copulan, pueden estar horas en la misma posición, lo que da a pensar que están horas copulando. Pero esto es erróneo. El macho descansa durante este periodo por lo difícil que es realizar el acto en el mar.

El gran desarrollo turístico de nuestras costas devora las playas y por lo tanto el lugar de anidación de las tortugas. Obligando a estas tortugas a buscar otros lugares y así alterando el ciclo natural de su existencia. A la vez, la llamada a comer “una tortilla de huevos de tortuga” es un canto que si uno pone atención se puede oír a viva voz. Una base económica que se retroalimenta con el turismo desenfrenado, la falta de concienciación local y las ansias por probar lo exótico y lujoso. Se puede pensar, que una tortilla no dañara al planeta, pero si cada uno de nosotros albergamos ese pensamiento, creamos una tortilla gigante que deja nuestros mares sin este maravilloso animal.

El tráfico de huevos de tortuga en México

La caza de huevos de tortuga está penalizada en todo el estado mexicano con hasta 9 años de cárcel y una multa de 300 a 3000 días de salario mínimo vigente. Si esta sustracción se realiza dentro de un área natural protegida, la pena aumenta en tres años y la multa en mil días. Aun así se estima que el 80% de los nidos son saqueados por las noches. Este país trabaja muy arduamente para proteger su naturaleza, concienciar a locales y promover un turismo mucho más sabio y respetable con la naturaleza. A pesar de la masificación de algunas de sus zonas.

La importancia de la tortuga Carey en México

Sobre todo en su edad adulta, a este tipo de tortuga, se le asocia con su vida en los arrecifes de coral. México posee la segunda barrera de coral más grande del mundo, el Sistema Arrecifal Mesoamericano. Junto con sus cálidas aguas lo convierten en el lugar ideal para vivir.

Mundo marino

Su alimentación se basa en esponjas inofensivas, peo también otros animales venenosos, como las carabelas portuguesas y las medusas (por el grosor de su piel no sienten las picaduras), que habitan estos arrecifes. No solo en él encuentran el alimento, sino también el cobijo entre sus recovecos. Es por ello que el Golfo de México es su lugar preferido para desovar.

Pero estos no son animales de establecerse en un lugar. Son viajeras. Por ello recorren grandes distancias en busca de alimento, alrededor de 2000 kilómetros, para, la mayoría de ellas, volver a la misma playa donde nacieron a criar.

Una acción de todos

Podemos pensar que esta situación únicamente afecta a algunos países. Pero estos son animales migratorios, que recorren cientos de kilómetros, miles de kilómetros durante toda su vida. Tal vez desovan en una única playa, pero se alimentan durante su viaje alrededor del mundo. Por ello la importancia de que todos los países protejan a este ser. Si en las costas caribeñas están protegidas, pero no en las asiáticas, su amenaza sigue estando viva.

Nuestro granito de arena

La ayuda que cualquiera de nosotros podemos prestar es muy sencilla.

  • Primero, no consumir nada que esté relacionado con su caza. Desde piel, pasando por aceites, hasta los mencionados huevos. Como con cualquier material o sustancia en este mundo, si no hay demanda, no habrá oferta.
  • Reportar a las autoridades competentes si tenemos constancia de su consumo.
  • Si somos buceadores o apasionados del snorkel, una de las reglas que hemos de seguir, es la de no tocar, no alterar la fauna marina. El mejor buceador es el que no deja huellas.
  • Existen otras formas de conocer de cerca este fantástico animal. Maneras alejadas de los tour en grupo que únicamente producen estrés (imagínate tan tranquilo en tu mar, comiendo hierbitas, siendo observado por 20 ojos a tu alrededor, queriendo salir a respirar, y no poder porque encima de ti hay pies, manos que desearían tocarte. O peor, un barco con suelo de cristal). Nos referimos a los refugios destinados a su protección. ¡Adelante! Visítalos, aprende en ellos. Encontrarás que muchos aceptan voluntariados.
  • Pero lo que nosotros queremos contarte es que se puede ayudar en la liberación de tortugas recién nacidas. Ofrecerles una pequeña mano (aunque para ellas enorme) en el primer gran paso de su vida.

¿En qué consiste la liberación de tortugas?

Concretamente, esta acción, es ayudar a las tortugas, después de que hayan roto el cascarón, a facilitarles el camino hasta la orilla del mar. Este acto se lleva a cabo a través de asociaciones que trabajan en las playas elegidas por este animal para anidar.

Quienes trabajan en la asociación, bien voluntarios como trabajadores, se dedican a recolectar durante la noche los huevos de tortuga, para traspasarlos a zonas valladas a salvo de depredadores.

Durante la época de desove la playa está constantemente vigilada. Cuando se visualiza un nido, los huevos se recogen, y se mueven a otro nido en una zona vallada, cuidando de respetar la profundidad de este.

Una vez nacidas las tortugas, estas se liberan cuando va a caer la noche. Para dejarlas ir, se crea un perímetro cerca de la orilla del mar. Pero no se sueltan en el mismo mar, ya que para no alterar la naturaleza, ellas mismas, han de orientarse y recorrer el camino hacia su destino. En sí, la ayuda que los humanos ofrecemos, es acortarles la distancia que han de recorrer. Pero sobre todo, aportamos protección y vigilancia ante los cazadores furtivos.

Dónde encontrar estas playas

Existen una infinidad de centros estatales y pequeñas asociaciones destinadas a la preservación de este animal. Unos cuentan con muchos más recursos que otros. Unos poseen personas extremadamente cualificadas y otros están manejados por vecinos que entienden la importancia de su entorno.

En nuestro paso por este fantástico país visitamos cada centro de conservación animal que encontramos en nuestro camino. Centros que os invitamos a conocer, pues siempre es una gran experiencia, siempre te recibirán con los brazos abiertos y siempre aprenderás algo nuevo.

Centros de protección:

En todo el sur mexicano encontramos un gran número de centros de protección de tortugas, que por una entrada (más o menos cara, dependiendo de la zona) puedes visitar. Nosotros te recomendamos los mismos a los que accedimos:

  • Tortugranja, en Isla Mujeres. En este centro podrás aprender sobre diferentes tipos de tortugas, verlas en sus diferentes etapas de crecimiento. La entrada cuesta 30 pesos mexicanos, 1,5€.
  • Mazunte, provincia de Oaxaca. El centro mexicano de la tortuga, ubicado en esta localidad, es uno de los más importantes del país para la conservación y reproducción de esta especie. En él tendrás acceso a muchísima información del proceso y los estudios que llevan a cabo. Los lunes y martes está cerrado al público. Su entrada cuesta 32 pesos mexicanos, 1,53€.

Liberación de tortugas

  • Akumal y Xcacel, Quintana Roo. En Akumal te encontraras con una playa abarrotada de resorts, muy al estilo de Rivera Maya. Es la playa donde todo el mundo va a ver las tortugas. Te intentaran obligar alquilar un chaleco salvavidas a precio desorbitado para impedirte bucear y tocar a las tortugas. Unos 300 pesos mexicanos (15€) cuesta. Sin ese chaleco te impiden acercarte. Nosotros no lo alquilamos y un vigilante en kayak nos obligó a alejarnos del lugar. La entrada a la playa es libre, ver al animal, no. Nuestra impresión fue la de comercializar el intento de conciliar poder ver tortugas sin molestarlas. Para nosotros tener 20 personas alrededor un minuto, otras 20 al minuto siguiente, sigue siendo una molestia.

 

Un poco más al sur encontrarás la playa de Xcacel.

En esta hay un santuario de tortugas, además de ser una de las mejores playas que hayamos visto en el caribe mexicano, tranquila y virgen. Si visitas este lugar no te puedes perder Xcacelito, un pequeño cenote habitado por miles de pequeños pececitos que se alimentan de la piel muerta. La visita cuesta 10 pesos (0.5€), destinados al santuario. Para llegar a este apartado lugar, solo has de tomar un colectivo que recorra la carreta de Tulum a Playa del Carmen y pedirle al conductor que pare en Xcacel. El santuario está en la entrada de la misma playa.

  • Playa Bacocho, Puerto Escondido, Oaxaca. La asociación Vivemar es la responsable de la protección de este ser en esta playa de Puerto Escondido. Por 50 pesos (2,5€) puedes disfrutar de esta experiencia, cada día, a las 5 de la tarde. Para llegar a ella, puedes ir caminando desde la ciudad de Puerto Escondido, se tarda algo más de media hora.

 

Además de estos lugares, también supimos de un santuario de tortugas ubicado en la isla de Chacahua, en la provincia de Oaxaca. Por falta de tiempo no lo visitamos, pero este lugar nos brindó otra maravillosa experiencia. Si uno pasea por la playa de noche, tranquilamente, puede encontrarse con alguna tortuga en el momento del desove. Si esto te ocurre, por favor, te pedimos que no la molestes. Déjala hacer su labor y simplemente observa la naturaleza en paz y armonía.

Para poder obtener información más precisa de los centros y noticias sobre las tortugas marinas en México, puedes redirigirte a este enlace.

Cuándo es la temporada

El periodo de desove de las tortugas en las costas mexicanas, en general, se produce en los meses comprendidos entre abril y octubre. Cada noche, miles de tortugas hembra salen del mar para buscar el mejor lugar donde escarbar un nido, depositar decenas de huevos y volver a su hogar. Cada noche, decenas de voluntarios y trabajadores inician una carrera contrarreloj contra cazadores furtivos para recolectar el mayor número posible de huevos.

Nuestra experiencia

Nuestro viaje por el sur de México comenzó a finales de noviembre, por lo que la temporada de eclosión de los huevos ya había terminado. En varios lugares nos comentaron que podríamos tener suerte y tal vez coincidir con la última camada nacida. Pero no la tuvimos. En nuestra búsqueda visitamos la tortugranja de Isla Mujeres. Pudimos bañarnos con tortugas (manteniendo la máxima distancia posible), sin usar el chaleco que decían era imprescindible,  en Akumal. Y lo mejor de todo, mientras buceábamos por primera vez, realizando el Discover Scuba Diving en mar caribeño pudimos observar varias tortugas en su mayor expresión de libertad.

Parecía que el sueño de conocer de cerca este animal estaba casi cumplido.

Pero aún nos faltaba lo que tanto buscábamos. Deseábamos poder aportar nuestro granito de arena, poder participar en la maravillosa experiencia que es ayudar a liberarlas.

Continuamos nuestro camino por el sur mexicano. Cuando parecía que ya habíamos desechado la idea, nos encontramos con el mar Pacífico. Nuestro reencuentro con este fantástico animal sucedió sin quererlo, sin pensarlo. Estaba destinado. En este lugar del mundo descubrimos los pueblos de Zipolite y Mazunte. Lugares donde la tranquilidad durante el día y el buen rollo por la noche se confabulan para que disfrutes del mar, la brisa y el sol en la mejor compañía. Una de las actividades que realizamos durante nuestra estancia fue el avistamiento de ballenas. En una pequeña lancha, no más de 10 personas, durante unas tres horas, nos dedicamos a recorrer la costa de Mazunte en busca de fauna animal. Pudimos ver a dos ballenas, varios delfines y decenas de tortugas nadando, tranquilas, libres. Como a nosotros nos gusta.

Volvimos a investigar, no podíamos dejar la costa mexicana sin realizar lo que parecía que habíamos venido expresamente a hacer. Así que como preguntando de todo se entera uno, supimos de un lugar en nuestro próximo destino: Puerto Escondido.

La ciudad en sí no nos gustó nada. No nos invitaba a quedarnos. Pero nos regaló uno de los mayores momentos de nuestro viaje:

Pudimos liberar tortugas.

Pero, ¿Cómo? Si la época es en verano. La verdad, no lo podemos explicar, pero en esta playa las tortugas anidan durante todo el año. Por lo que cualquier día que vayas, hay tortugas para liberar. Cada año se liberan cerca de 35 mil crías. ¡Son un montón! Pensareis, pero como explicamos anteriormente, solo una de cada mil llega a edad avanzada.

Pero allí estábamos nosotros, en esta maravillosa playa, listos para realizar este sueño. Ya en la arena se pueden observar las marcas de pequeñas aletas. Algunas tortugas tras salir del cascarón llegaron al mar por sí mismas.

huellas en el mundo

Poco a poco va a apareciendo más gente y todos nos reunimos al lado de la zona de cría vallada. Nos encontramos en Playa Bacocho, donde trabaja la asociación Vivemar. Esta asociación está formada por una única familia: un hombre, una mujer y una niña pequeña, quien nos repartió los animalitos.

Para participar únicamente se han de entregar 50 pesos (2,5€) que ayudan a la supervivencia de esta asociación.

Preferentemente las tortugas no han de ser tocadas. En nuestras manos podemos tener restos de cremas u otras sustancias. Por ello se entregan unos cuencos donde se deposita cada tortuga. Podrían caber en la palma de una mano. Tan pequeñas y a la vez tan poderosas. No paran de moverse, como activadas por el sol y el sonido del mar, deseando ir hacia él.

tortugas pequeñas

Tras ello nos acercamos a la línea marcada a unos metros de la orilla del mar, para ahí, dejar ir a nuestra pequeña amiga. Poder observarla realizar este recorrido te conecta con la naturaleza. La energía que le transmites para que sea lo suficientemente fuerte para sobrevivir en el ancho mar se puede palpar.

Sin ninguna duda, esta fue una experiencia que volveremos a repetir, y que encarecidamente recomendamos realizar. Cualquiera, a cualquier edad, puede disfrutar de esta conexión pura con la pacha mama.

Si vas a viajar a México y te preocupa tu presupuesto, necesitas leer el siguiente post: “Presupuesto mochilero: México por 19€/día”

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